3/02/2012. En el argot de las organizaciones se conoce como "trepa" a aquellas personas que, aprovechándose de la modestia y discreción de otras, se apropia de sus logros y méritos divulgándolos como propios. Lamentablemente no se nos ocurre otro adjetivo, más suave, para la nota que hace unos días publicó ACCAM, sobre su "grandiosa" intervención para solucionar la discrepancia interpretativa del acuerdo laboral del 14 de diciembre, que afectaba a un colectivo de 16 personas.
Estas controversias eran conocidas por los sindicatos más representativos de Caja de Ávila, desde el pasado mes de junio, fecha de la cesión y restructuración de las plantillas de Bankia, y desde esa misma fecha, y con la discreción necesaria, venían trabajando en la resolución de las mismas.
Si no fuera por lo ostentoso (parafraseando a Jesús Gil) de la nota de ayer, esta no merecería ningún tipo de contestación, pero en honor a la verdad y por aquello de "dar al Cesar, lo que es del Cesar”, si alguien tiene que atribuirse el merito de esta resolución, este es de la antigua Caja de Ávila que siempre defendió que este complemento -ahora reconocido- y pese a su nombre, era de carácter indemnizatorio y no funcional.
Argumento, por cierto, que también hemos mantenido las principales organizaciones sindicales de Caja de Ávila.