A VUELTAS CON LA V3

En estos días se ha realizado a la plantilla la valoración de desempeño V3, y como ya ocurrió en años anteriores está ocasionando cuando menos desconcierto en buena parte la plantilla, cuando no un gran enfado.

El motivo no es otro que las distintas varas de medir o criterios aplicados a la hora de realizarla, que suponen que empleados con similares orientaciones/actitudes se vean valorados de forma muy distinta en función de las instrucciones recibidas de su superior o técnico de personas, y /o las interpretaciones del sistema realizadas por quién hace la valoración.

Especialmente se produce una elevada incidencia cuando un responsable evalúa a alguien de su plantilla por encima de 9 y desde el estamento superior se la devuelven para que se revise a la baja cuando esa valoración ha sido realizada concienzudamente, y es la que el responsable entiende que corresponde a ese empleado, esto genera una situación en la que  el evaluador, aunque no esté de acuerdo, al final baje la valoración.

Otro aspecto son las puntuaciones del parámetro Orientación al Resultado, que en muchos casos se vincula excesivamente, cuando no totalmente a lo conseguido en la V2, hay quien lo hace estrictamente proporcional, cuando lo que se mide es la orientación a resultados, que no lo conseguido.

Entendemos que si este el procedimiento que Bankia estima oportuno, es mejor que directamente evalúen los técnicos y los zonas, o un sistema automático, que quizás sea más justo, y así se ganaría en tiempo y eficiencia.

La experiencia también nos dice que aunque el criterio general es el mismo para toda la entidad, al final y en función de “las presiones recibidas por los evaluadores” en los distintos territorios hace que las puntuaciones sean más alta o bajas, con lo que se desvirtúa el sistema.

Por último solicitamos a Bankia que cuando un empleado firme no conforme con su valoración, esta sea revisada objetivamente.

Seguimos con la tabla rasa para las percepciones económicas de los trabajadores y la tabla de confort para el reparto de dividendos, variables de alto personal directivo, etc.

 

Como siempre los curritos no solo pagamos las crisis económicas y financieras provocadas por aquellos que nos regentan sino que en épocas que no son de crisis seguimos pagando el pato de aquellos que deciden adornar la cuenta de resultados para que salga bien para los accionistas y tener una buena imagen de cara a lo que pueda pasar.

 

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